miércoles, 21 de enero de 2009

Camelot


Cuando estoy en Buenos Aires hay un par de cosas que estoy seguro que voy a hacer, no importa que tan corto o apurado que este en mi viaje. Por ejemplo: visitar a mis familiares, cenar afuera a diario, visitar mis barrios favoritos, etc... Una de esas cosas que sé que voy a hacer es, justamente por mi condición de Friki (como dice mi amigo Naz), ir a Camelot.

Esta comiquería, que es una de las mejores y más conocidas de nuestra querida Capital, es una lugar donde la paso muy bien.
Generalmente trato de ir un día de semana y por la mañana, cosa de que no haya casi nadie. Solamente yo, los vendedores y el dueño. Así es como siempre llego, saludo a Gerardo (el dueño), le entrego mi pedido, y mientras me lo arman, me pongo al día conversando con el. Hablando de tonterías, de comics, de anime y alguna que otra cosa personal, se me pasan -al menos- un par de horas. Siempre en el medio hay algún padre que llega para comprarle algo a su hijo, pero que no sabe exactamente qué (y no lo culpo, hay miles de cosas interesantes en el local), o las típicas personas que pasan a "ver nada más" (pero por suerte esas personas son más abundantes en los fines de semana. Especialmente los sábados).
Mientras yo miro figuras de acción, comics y demás, siempre termino comprando algunas cosas más que no estaban en mi pedido original. Lo cual atormenta a Maria, pero me mantiene ocupado por algunos días.

Camelot tiene un montón de buenas cualidades:

-Esta abierto todos los días con un amplio horario.
-Los precios de tapa de la mayoría de los comics están rebajados.
-La atención es bastante buena.
-Su stock de muñecos, gashapones, cds, poster, comics, DVDs, remeras, llaveros, peluches, y demás es inmenso! Y si por casualidad no lo tienen, te lo pueden pedir.

Pero también hay algo que me molesta. Su local principal -ubicado en la calle corrientes- es MUY chico. Y la cantidad siempre creciente de figuras y demás, lo hace algo amenazador. Ya que es como estar en un pasillo lleno de cosas pegadas a la pared, que en cualquier momento se puede venir abajo. Es cierto que nunca pasó esto último, porque todo está agarrado a la pared, pero no deja de ser molesta que si hay más de 10 personas en la comiquería uno no se puede mover.

En fin, me voy a leer un rato... :)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

jojo
:P


soy cookie. :P

José Alfonso dijo...

Algún día los frikis tendremos que sufragar un monumento al librero especializado, es realmente una maravilla estar en una librería especializada viendo comics, comprando, charlando... yo tengo que agradecer la amabilidad y la buena atención del matrimonio dueño de "V de viñetas" (Plaza de España, 3, Cartagena) y también lo mismo de otro matrimonio, el que lleva "Alcaraz comics", mi otra librería habitual (Wssell de Guimbarda, 19, Cartagena).

Saint dijo...

Gracias oh! grandes comiquerías, que nos proveen con nuestra droga :P