jueves, 9 de septiembre de 2010

Crónica de una semana corta, pero intensa

El sábado de la semana pasada, mi semana laboral terminó a las 10 de la noche. Dando paso a mi breve fin de semana (si es que se lo podía llamar así. Porque en 32 horas tenía que estar trabajando otra vez).
El domingo tuve que irme a dormir temprano para levantarme a las 4:30 de la mañana, ya que tenía turno mañana. Sumado a eso, el lunes trabajé 16 horas seguidas. Desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche, llegando a casa a las 11:20. Lo cual me dejaba tiempo para dormir un par de horas hasta que me levantara, otra vez, a las 4:30. El martes fue lo mismo: 16 horas de trabajo para llegar a casa a las 11 de la noche. Con esto ya iban 2 días seguidos que trabaje 16 horas. Ayer, miércoles, tenía que trabajar 12 horas, pero decidí cancelar las horas extras e ir normalmente solo 8 horas.

Por suerte hoy tengo libre y puedo disfrutar hasta el lunes de hacer nada. Ahora solamente tengo que limpiar y ordenar acá en casa para empezar realmente mi fin de semana...

3 comentarios:

José Alfonso Pérez Martínez dijo...

Buf, cuantas horas seguidas de trabajo! y me quejo yo de tener 9 o 9 y media por día! menos mal que luego también tienes días libres...

Saint dijo...

9 Horas de trabajo son mucho en el día. Yo tuve tantas horas porque me ofrecí para hacer horas extras...
En realidad a las 8 horas de trabajo se le suman 2 que tardo en viajar (una hora para ir y otra para volver).

José Alfonso Pérez Martínez dijo...

Bueno, yo tengo 9 o 9 y media pero no seguidas, hay veces que puedo parar a descansar, incluso para leer o escribir algo. De todas formas son muchas horas, sí. Y también tardo menos en el trayecto, sólo un cuarto de hora en ir y otro en volver.